Otra vez a las puertas de lo imposible
Una comida en Absolut BBQ sirve de antesala al viaje a Pésaro, donde el Illes Balears Palma Futsal afronta una nueva cita con la historia europea
El humo de las brasas, el sonido de las risas y una mesa compartida. A simple vista, una comida más. Pero no lo ha sido. El Illes Balears Palma Futsal se ha reunido este domingo en Absolut BBQ, patrocinador del club, en una de esas citas que dicen mucho más de lo que parece: una conjura antes del viaje más ilusionante de la temporada.
Porque lo que viene ya no es un partido más. Es Europa. Es la Final Four de la UEFA Futsal Champions League. Es Pésaro. Y, sobre todo, es una historia que nadie habría escrito así.
En 2022, cuando el conjunto mallorquín iniciaba su camino continental, el simple hecho de competir en Europa ya era un logro. Hoy, cuatro años después, el Palma aterriza en Italia convertido en tricampeón europeo y con la posibilidad de disputar su cuarta Final Four consecutiva. Lo que empezó como una aventura se ha transformado en una dinastía.
El martes, la expedición pondrá rumbo a Pésaro, una ciudad al norte de Italia que será el epicentro del fútbol sala europeo durante tres días. Allí, el Palma ya no será la sorpresa. Será el rival a batir. Un papel que se ha ganado a pulso desde el primer día.
La trayectoria europea de esta temporada ha sido, una vez más, un reflejo de la identidad del equipo. En la Main Round, el Palma no dejó lugar a dudas: tres victorias en el grupo más exigente del torneo, ante FK Chrudim, FC Semey y un Étoile Lavalloise que ya entonces demostró que sería un rival incómodo. Aquella fase no solo confirmó el nivel competitivo del equipo, sino que elevó su leyenda: el Palma superaba el récord absoluto de partidos invictos en la Champions, una marca que trascendía el fútbol sala y dejaba atrás registros históricos del fútbol europeo.
A partir de ahí, el camino cambió. Nuevo formato, eliminatorias a ida y vuelta y un contexto mucho más exigente: viajes largos, calendario comprimido, lesiones y convocatorias al límite.
En octavos, el Hit Kyiv puso al equipo contra las cuerdas. El empate en la ida (2-2) obligó a resolver la eliminatoria en Son Moix, donde el Palma volvió a demostrar por qué su pista es un fortín en Europa, imponiéndose por 4-2 para avanzar a cuartos.
Después llegó Riga. Y con ello, otra prueba de carácter. En la ida, en Palma, el equipo rozó la perfección con un 6-0 que parecía definitivo. Pero el fútbol sala no entiende de relajaciones, y el partido terminó en un 7-4 que dejaba la eliminatoria abierta. Tres goles de ventaja que, en este deporte, pueden desaparecer en cuestión de segundos.
Y en Letonia tocó sufrir. El partido fue duro, exigente, incómodo. Un duelo de resistencia en el que, además, se puso fin a una racha histórica de imbatibilidad en Europa tras un gol en propia puerta en los últimos instantes. Treinta partidos sin perder. Un registro que queda para la historia.
Pero el objetivo se cumplió. El Palma estaba, de nuevo, entre los cuatro mejores de Europa. Por cuarta vez consecutiva. Un logro que lo sitúa en el olimpo del fútbol sala, al nivel de gigantes como el FC Barcelona Futsal, Inter FS, Dinamo Moskva o el Sporting CP.
Precisamente el conjunto portugués será uno de los rivales en Pésaro. Junto a ellos, el Jimbee Cartagena, que llega con hambre de dar un paso más tras su tercer puesto del año pasado, y un Étoile Lavalloise que ya no es ninguna sorpresa para los mallorquines. Cuatro equipos. Un solo título. Y un Palma que ya no necesita demostrar nada, pero que quiere seguir haciéndolo.
2023, 2024 y 2025 ya forman parte de la historia del club. Años en los que lo imposible dejó de serlo. Ahora, en 2026, el equipo vuelve a situarse en el mismo punto de partida: con la oportunidad de seguir ampliando una leyenda que parecía inimaginable hace apenas unos años.

