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El gran legado de Miquel Jaume un año después de su desaparición

 

Se cumple un año del fallecimiento de uno de los dirigentes más importantes en la historia del deporte balear. Fundó un club de un deporte minoritario, lo subió a la máxima categoría y lo convirtió en un fenómeno de masas. Hoy en día es una entidad modelo y es el club polideportivo más importante de Baleares. Además, la fundación que creó para ayudar al deporte balear ya beneficia a más de 1.700 deportistas. 

No hay mejor recuerdo que un legado. Es lo que realmente perdura con el paso del tiempo y lo que beneficia a una sociedad. El que dejó Miquel Jaume es uno de los más importantes en la historia del deporte balear a nivel deportivo y social: un club en la máxima categoría de un deporte minoritario convertido en un fenómeno de masas, referencia nacional en su deporte y una extraordinaria labor social a través de una fundación de la que se benefician clubes, federaciones y deportistas de Baleares. Es lo queda un año después del fallecimiento de Miquel Jaume, uno de los dirigentes deportivos más importantes de la historia del deporte balear. El pasado 10 de marzo de 2021 el deporte balear recibió un golpe dura e inesperado con el fallecimiento del fundador y presidente del Palma Futsal al no poder superar una operación de corazón. Ha pasado un año. El golpe fue muy duro para su familia, amigos y para el Palma Futsal. “Miquel Jaume sigue estando muy presente. Lo ha estado, lo está y lo estará porque lo ha sido todo en la historia del Palma Futsal. Él ha sido el alma mater que nos ha llevado a todos de la mano» reconoce José Tirado, director general del club y persona de máxima confianza de Miquel. Son muchos los que se contagiaron del espíritu de Miquel Jaume y se identificaron con un proyecto humilde, cercano y que conquistó muchas sensibilidades y que ahora continúan su camino en los dos grandes proyectos que puso en marcha y que eran su gran apuesta. Un año después, el Palma Futsal mantiene su proyecto deportivo y social y justo viene de jugar la segunda final de su historia y la fundación, que ahora lleva el nombre de su creador, Fundació Miquel Jaume – Palma Futsal, ya ayuda a más de 1.700 deportistas de clubes y federaciones de Baleares en el gran proyecto que puso en marcha para ayudar a todo el deporte balear a partir de la experiencia y los conocimientos adquiridos en el fútbol sala. 

“Nosotros siempre que hablamos de transformar el deporte ponemos como ejemplo el Palma Futsal por su capacidad de calar en la sociedad y convertirse en un referente. Es un modelo. Era el sueño de Miquel y lo quería cumplir. Siempre tuvo esa visión y lo consiguió” dice Javier Lozano, presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala. El proyecto del Palma Futsal trasciende fronteras. Pocos han llegado a entender como un club que nació de la nada, de un deporte semidesconocido y a la sombra del fútbol, obligado a salir de su ciudad por no poder competir por la falta de infraestructuras ha llegado a poner de moda un deporte, aumentar el número de licencias y niños que practican fútbol sala de forma considerable y alcanzar un boom social desconocido hasta el momento llenando pabellones y batiendo todos los registros de socios abonados. Nunca se había vivido algo similar fuera del fútbol. Es el milagro particular que consiguió Miquel Jaume tras 23 años de gestión deportiva. “Era un gran emprendedor y un innovador. Cuando fundó el club tenía clara una idea que fue desarrollando con el tiempo con el objetivo de llegar a lo más alto. Era un gran líder. Y muy ambicioso. Tenía una extraordinaria capacidad para analizar cualquier situación deportiva que se le podía plantear y encontrar las soluciones idóneas para seguir creciendo” explica Tomeu Quetglas, una de las personas más vinculadas a Miquel Jaume tras 67 años de intensa amistad y al que arrastró con él para unirse a su locura del Palma Futsal y del que es el actual presidente. Nadie mejor que él para coger el testigo.