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El legado de Miquel Jaume (II): El Palma Futsal, un referente del deporte minoritario

 

El Palma Futsal fue una apuesta personal de Miquel Jaume tras abandonar su carrera deportiva en los banquillos del fútbol mallorquín, una etapa en la que consiguió un histórico ascenso del Manacor a Segunda B antes de llegar en la cantera del Real Mallorca. Lo dejó todo por el sueño de fundar un club de fútbol sala con el que soñaba en grande a pesar de que era un deporte sin tradición. Así fundó la Associació Esportiva Manacor el 14 de julio de 1.998. La A.E. Manacor creció y, poco más de dos años después de que se fundase, ya estaba jugando en la categoría de plata del fútbol sala español hasta que en 2.008, Miquel Jaume y su Fisiomedia Manacor hicieron historia al conseguir el ascenso a la División de Honor, actual Primera División, siendo el primer equipo en la historia de Manacor que llegaba a la élite aunque nunca pudo jugar en la máxima categoría en su ciudad por falta de infraestructuras. Toco exiliarse un año en Inca y luego el traslado definitivo a Palma cuando consiguió estabilizarse en la Primera División del fútbol sala español en 2.010. Desde entonces, encadena doce años en la máxima categoría. Ante los problemas, soluciones. Miquel Jaume se vio obligado a cambiar el nombre y la sede del club para garantizar la supervivencia del proyecto. Del Fisiomedia Manacor pasó al Palma Futsal. Y de jugar en el pabellón Miquel Àngel Nadal pasó a disputar sus partidos en el Palau Municipal d’Esports de Son Moix, previo paso por el Palma Arena que llenó en varias ocasiones con 7.000 personas, récord todavía a día de hoy de aficionados a un partido de fútbol sala en España.

“Su pasión fue ver como se hacía realidad y como crecía un proyecto personal. Esa era su pasión. Era lo que se propuso y le apasionaba ver que ese proyecto que salió de su cabeza se hizo tan grande” apunta su hija, Maria Jaume, que añade que “siempre me sorprendió su capacidad para no cansarse del fútbol y del deporte. Veía todos los partidos de fútbol, cualquier partido de lo que fuera. Me impactaba esa pasión”. Antonio Vadillo, el actual entrenador, al que Miquel Jaume fichó como jugador hace más de veinte años, da un paso más: «Proyectó una película en la que nadie confiaba salvo Miquel Jaume. Incluso cuando regresé en la segunda etapa yo veía muy lejano ser lo que hoy es el Palma Futsal por mucho que su discurso seguía siendo el mismo. Lo que proyectaba hace quince años es lo que hoy es el club» asegura. 

Todas las decisiones que tomó Miquel Jaume y su equipo no hicieron más que incentivar al crecimiento de un club que, a medida que fueron pasando las temporadas, fue adquiriendo grandeza, tanto a nivel deportivo como social. “A Miquel Jaume lo define su compromiso con este deporte. En los peores momentos nunca se planteó abandonar. Quería lo mejor para el Palma y para Baleares y siempre tuvo claro que quería un club que fuese un referente, un modelo de gestión y a nivel social” recuerda Lozano. 

Una cultura y una afición de la nada 

A nivel social lo que consiguió Miquel Jaume fue, sencillamente, extraordinario. Nacer en Manacor, verse obligado a trasladarse primero a Inca y luego a Palma para dar continuidad a un proyecto y conseguir enganchar a tanta gente cuando todos los procesos similares históricamente han perdido aficionados en los traslados por la falta de identificación con el proyecto. Miquel Jaume consiguió que con cada decisión el club creciera y que la gente se identificara con un deporte que desconocía y con un club cuyas iniciativas sociales, propuestas y acciones iban encaminadas a crear una cultura y una afición que no existía y que hoy es el bien más preciado de la entidad. Se crearon escuelas infantiles de niños con los jugadores profesionales como monitores, visitas escolares para promocionar el club y su deporte en los colegios de Mallorca, ayudas a los clubes de base para hacer crecer el fútbol sala y numerosa iniciativas y colaboraciones con entidades y colectivos sociales que han dado como resultado un club que tenía 3.100 socios antes de la pandemia y con una media de tres mil espectadores por partido.

“Ha sido capaz de crear una cultura de un deporte que era inexistente en la isla y todo el mundo conoce el fútbol sala gracias a todo el trabajo que hizo intentando que el club no fuera solo u nequipo de fútbol sala sino algo diferente a nivel social” asegura Tirado, mientras que Carlos Barrón, capitán del equipo, añade que “ha sido capaz de crear un club, llevarlo a formar parte de los clubes privilegiados y fomentar el deporte moviendo a tantas personas está al alcance de muy pocos. Cada vez más equipos de deportes diferentes se unen a la fundación y eso era lo que él quería».No hay un caso similar en Baleares y pocos comparables a nivel nacional. Su modelo ha sido tomado como ejemplo por varios clubes nacionales de fútbol sala y por una buena parte de los principales clubes polideportivos de Baleares para tratar de imitar el fenómeno del Palma Futsal que tanto éxito le ha dado en todos estos años. “Su sueño desde que lo conocí era hacer de su club algo único y lo ha conseguido. Decía que tenía que estar entre los mejores y trabajó hasta que lo consiguió. Lo que ha hecho es muy difícil y lleva mucho esfuerzo porque a lo deportivo hay que sumarle que fue capaz de acaparar a mucha gente. Ha sabido ilusionar a la gente y eso no es nada fácil en Mallorca. Supo fomentar bien el deporte, llegar a la cantera y con eso sembró para el futuro que es lo que estamos viviendo ahora. Eso lo trabajó muy bien y ha llevado al crecimiento del club en todos los sentidos” asegura Miguelín, el máximo exponente del fútbol sala balear y uno de los jugadores que se dedicó al fútbol sala gracias a la labor de Miquel Jaume. “No somos conscientes de lo que se ha hecho. Parece que todo se reduce a si conseguir o no un título pero no somos conscientes de lo que se ha conseguido porque se ha creado una marca como es el Palma Futsal y que lleva mucho tiempo entre los mejores. Es una barbaridad. Y muchos lo asocian a un tema económico cuando la gente no sabe la realidad. El esfuerzo y trabajo hecho es una barbaridad” apostilla Vadillo. 

El club ha creado una red de vínculos con clubes de base que ha hecho que el fútbol sala crezca de forma considerable. Fisiomedia Manacor, Alcudia FS, Son Ferrer, ETB Calvià o Vivasports son clubes filiales con los que se trabaja de forma constante, lo que ha supuesto el ascenso de un equipo a Segunda División y contar con dos equipos juveniles en la División de Honor juvenil.